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La saca del corcho, por José Núñez López.

Esto ha sido un regalo muy especial de nuestro padre y suegro, José Nuñez López, que entre otras muchas cosas, es escritor.

Tanto le gustó el último vídeo que compartimos con vosotros sobre la saca del corcho en «La Ladera y Picazos», que le ha inspirado para escribir lo que ahora, también aquí compartimos.

La saca del corcho

LA SACA DEL CORCHO.

Para Nacho, en gratitud de haberme dado a conocer la hermosa tarea del descorche del alcornoque.

Está entrando en La Ladera
el sol de la amanecida
y en Los Picazos relumbran
ráfagas de platería…
Por la mañana de junio
van subiendo cuesta arriba
manijeros, sacadores,
uno tras otro en cuadrilla,
como lanceros que marchan
a una guerra bien sabida,
para iniciar el descorche
antes de que medie el día.
Las hachas de media luna
sobre los hombros rebrillan
y las jurdas, como lanzas
del cinturón suspendidas
-pertrechos de matarife-,
aguardando ser hendidas
en la piel del alcornoque
para sacarle partida…
Entre tanto, el manijero
va buscando en la campiña
un llano en donde apilar
las panas recién salidas
- nacimientos y belenes,
tapones de sidrería-,
que “patios de corchas” llaman
en jerga de corchería,
como a sus huertos les dice
“patios de rosas” Sevilla.
 
Una secuencia de golpes
resuena por la bravía
y un tantán repite el bosque
en la campa dolorida:
son los ecos de las hachas
que rompen la serranía.
¡Ay, sacador, no equivoques
el tajo de tu cuchilla!
Golpea con la procura
que tu hacha no abra herida
en la entraña de la madre,
que al árbol le garantiza
una frondosa existencia
hasta el final de sus días.
Sacador, sácale sólo
su atuendo con maestría,
mete la jurda con tiento
entre las panas rendidas.
Desnúdalo como a un viejo
que te entrega con su vida
reveses de nueve inviernos,
cicatrices de mil días, 
holladuras de borrascas,
tiritonas de invernías,
porrazos de vendavales,
costurones de jaurías
de manadas montaraces
y humanos sin cortesía.
¡Sacador, por Dios, no hierres
el tajo de tu cuchilla!

 José Núñez, Madrid, 15/12/2023
Descorche

Vocabulario del descorche :

Sacador: el que despega la pana del árbol

Manijero: el encargado de cada cuadrilla

Hachas: en forme de media luna y muy cortantes

Jurda: especie de cuña, que ayuda a despegar las panas. Sueles esta tallada en el astil del hacha.

Pana: cada pieza de corcho que sale del árbol.

Madre: la parte de color anaranjado después de sacar las panas.

Saca: el hecho del descorche en sí

Bornizo: la parte negra y de menos valor del corcho.

Patios de corchas: cada uno de los puntos en donde se apila el corcho.

Pila: cada montón o torre de panas en los patios.

Reatas: de mulas o de asnos para sacar el corcho de las zonas difíciles.

Almorfías: cuencos de barro en los que se suele tomar el gazpacho extremeño.

El descorche de los alcornoques

Hemos tardado, pero aquí os presentamos una pequeña muestra del material gráfico obtenido durante el último descorche de los alcornoques de la finca «La Ladera y Picazos», en 2015.

Hemos pretendido resumir el proceso en un vídeo cortito, sin subtítulos ni narraciones. Cremos que las imágenes son suficientemente expresivas, y que no había mejor sonido que el silencio del monte o el propio ruido generado por el trabajo.

No obstante, aquí os explicamos brevemente cómo es el proceso, para que podáis entender y disfrutar mejor el vídeo.

EL DESCORCHE, UNA ACTIVIDAD MILENARIA

El proceso de descorche de los alcornoques es una actividad milenaria; todo un ritual que, especialmente en zonas abruptas como es la finca “La Ladera y Picazos”, continúa practicándose como hace siglos.

El descorche no solo es un proceso técnico, sino también una tradición cultural que ha sido transmitida de generación en generación en regiones productoras de corcho.

UN CICLO DE DÉCADAS

Estas labores se realizan generalmente cada nueve años, ya que es el tiempo necesario para que la corteza del alcornoque se regenere completamente.

Este ciclo permite un uso sostenible del corcho sin afectar la salud del árbol.

No obstante el plazo varía en función del ritmo de crecimiento de la corteza del árbol, y en el caso de «La Ladera y Picazos», es algo más largo.

Los trabajos se realizan en cuadrillas que trabajan juntas todo el verano, que es cuando se da la campaña de descorches.

Y es que es precisamente en esos meses en los que el descorchador encuentra menos dificultad para extraer el corcho, por estar menos pegado al tronco. Unas condiciones que hacen aún más duro este trabajo.

PROCESO Y HERRAMIENTAS DE DESCORCHE

La primera etapa del descorche implica la selección de los alcornoques que están listos para ser descorchados, considerando su edad y salud.

Para ello, se realiza una inspección visual con el fin de determinar la calidad de la corteza y asegurarse de que el árbol esté en condiciones óptimas para el descorche.

Una vez que se ha seleccionado el alcornoque, se procede a la extracción de la corteza.

El descorche se realiza a mano, siendo el hacha la herramienta principal junto a la destreza del operario, que es fruto de la experiencia. Puntualmente, también se recurre a largas palancas que sirven para ayudar a despegar la corteza cuando se resiste a salir.

Junto a los descorchadores, trabajan las personas encargadas de sacar del monte el material descorchado. En zonas tan abruptas como es “La Ladera y Picazos”, esta tarea se realiza con la ayuda de mulas.

descorche del alcornoque

UN TRABAJO DE PRECISIÓN

La cualificación de los descorchadores, personas encargadas de realizar el descorche, asegura el trabajo necesario para no dañar el árbol, sabiendo dónde hincar el hacha, hasta qué nivel hay que descorchar y la forma de actuar para no comprometer las futuras producciones de corcho. Es importante no dañar el cambium, tejido vital del árbol que permite su regeneración.

En primer lugar, el descorchador realiza pequeñas incisiones horizontales alrededor del tronco del árbol para facilitar el desprendimiento de la corteza.

Luego, realiza incisiones verticales, conocidas como «muescas», que dividen la corteza en secciones más pequeñas para facilitar su extracción.

descorche del alcornoque

El momento decisivo de la saca es la precisión en el corte, aprendido por los descorchadores a lo largo de los años.

Luego, la delicadeza en el golpe y sobre todo el giro de muñeca para despegar la corteza hacen el resto, y con cuidado y destreza el descorchador retira el corcho en tiras grandes.

EL CORCHO, UN MATERIAL MUY VERSÁTIL

Después de la extracción, el corcho se clasifica y se envía a fábricas donde se realiza el proceso de transformación para su uso en una amplia variedad de productos, como tapones de vino, revestimientos para suelos, aislamientos o incluso accesorios de moda.

Tradicionalmente, fué además un material muy usado para la construcción de colmenas, como algunas de las que exhibimos en el Museo del Aula Apícola.

EL DESCORCHE COMO RECURSO DIDÁCTICO

Aunque es un proceso que se repite cada muchos años, en el Aula Apícola no desaprovechamos la ocasión de aprovechar el potencial testimonial y educativo de este aprovechamiento forestal.

Así, durante el último descorche realizado en la finca en el año 2015, organizamos visitas para poder ser espectadores privilegiados de las “saca” del corcho de “La Ladera y Picazos”, finca privada en la que está ubicada el Aula.

Durante aquella campaña pudimos además recopilar cuantioso material gráfico, para que quedase como testimonio.

Aquí os dejamos un pequeño vídeo que refleja el proceso completo de extracción del corcho del alcornocal. El testimonio de una actividad tradicional realizada con técnicas milenarias.

DESCORCHE ALCORNOQUES

Club del pequeño naturalista: bayas y frutos del bosque

Os contamos aquí lo que hicimos en la tercera jornada del Club del pequeño naturalista, el martes 7 de noviembre.

Club del pequeño naturalista: bayas y frutos del bosque.

Durante esta jornada, la temática elegida para trabajar con nuestros pequeños naturalistas fueron las bayas y frutos que podemos encontrar en el monte.

Frutos y bayas:

En primer lugar, hemos visto las diferentes partes del fruto, diferenciando entre epicarpo, mesocarpo y endocarpo.
Hemos visto que una baya es un fruto con epicarpo delgado y blando y mesocarpo y endocarpo jugosos.
Para que se entiendan los diferentes conceptos, hemos visto ejemplos de diversas bayas y visto cómo son. Hemos conocido sus propiedades, y lo importantes que son para algunas especies como el oso parto y el urogallo.

Frutos del bosqueTipos de frutos:

Se ha hablado de las gran variedad de frutos que existen y, aunque sin entrar en profundidad en las características que los distinguen, hemos visto los diferentes tipos que hay poniendo ejemplos. De algunos de ellos, teníamos una muestra.

Frutos venenosos:

Una vez terminada la explicación anterior, hemos hecho un inciso que considerábamos importante. Hemos visto la gran cantidad de frutos del bosque que hay que pueden resultar venenosos, que nunca han de recoger y menos consumir sin la supervisión de una persona adulta.

Recorrido interpretativo:

A continuación, hemos dado un paseo buscando los diferentes tipos de frutos del bosque presentes en el ecosistema que estamos pisando, realizando diferentes observaciones y comentarios sobre los que íbamos encontrando. Y distinguiendo, cuáles de ellos eran comestibles o venenosos, y algunas otras propiedades.

Repoblación forestal. La importancia de los bosques.

Durante estos meses, realizamos en el entorno del Aula Apícola Sierra de Hoyo alguna pequeña repoblación forestal. Aquí os explicamos cómo y por qué, y os animamos a participar con nosotros a través de la actividad «El Latido del Bosque», que ofertamos periódicamente.

Repoblación forestal en el Aula Apícola Sierra de Hoyo.

Los bosques, generan enormes beneficios de diversos tipos. No solo desde el punto de vista ecológico, sino también desde el punto de vista económico y social.

Desde el punto de vista ecológico, cabe destacar su incidencia directa sobre la vida de la flora y la fauna silvestres, y su trascendental papel como soporte de la biodiversidad.

Los bosques, contribuyen también a la conservación de los suelos, y regulan el ciclo hidrológico. Además, actúan fijando el CO2, contribuyendo de este modo a la mitigación del efecto invernadero. Ello les convierte en actores esenciales en la lucha contra el cambio climático.

Repoblación forestal adaptada al entorno

Como es lógico la repoblación debe realizarse buscando las mayores garantías posibles de supervivencia de los árboles a plantar. Por ello, es esencial elegir árboles autóctonos, que se adapten a las condiciones y suelos de la zona donde se planten.

En nuestro caso, plantamos árboles cuyas semillas (bellotas), habremos recogido previamente en el entorno donde realizaremos la repoblación.

Podremos plantarlas de dos formas; sembrando directamente la semilla, o plantando pequeños arbolitos, normalmente de un año o dos.

En este caso, hemos trasplantado arbolillos de «dos savias», que plantamos hace un par de años en contenedores forestales.

Repoblación forestal

Bosquete protegido con cercado de mallazo metálico.

Una vez trasplantados en el terreno, montamos en torno al plantón un pequeño «castillete» amontonando piedras. Su objetivo principal es el de mantener la humedad lo más posible en su entorno más cercano.

Protección frente a la fauna

Si bien es importante realizar la plantación correctamente y regarlos de forma periódica al principio, no lo es menos protegerlos frente a la fauna autóctona.

De hecho, la experiencia nos ha enseñado que en nuestra zona el mayor problema con el que nos enfrentamos a la hora de hacer una repoblación, son los jabalíes. Son capaces de arrancar uno por uno todos los árboles que plantemos, echando por tierra (literalmente), nuestros esfuerzos por repoblar. Y dada la abundancia de estos animales y su tremenda fuerza, no cualquier protector servirá para proteger a los árboles de sus ataques. En esta ocasión hemos construido con mallazo metálico un pequeño cercado, en cuyo interior hemos plantado un bosquete.

Gestión forestal y educación ambiental

Como casi todo lo que hacemos en el Aula, las actividades relacionadas con la gestión forestal, y en concreto las de repoblación, son también materia importante en nuestras actividades divulgativas. De hecho, forman parte de unos de nuestros programas educativos, en concreto del llamado «El Latido del Bosque».

 

El latido del bosque

«El Latido del Bosque», es una actividad mediante la cual pretendemos crear conciencia sobre la importancia de nuestros bosques. Los bosques juegan un papel trascendental en la naturaleza, por lo que es de enorme importancia  gestionarlos y conservarlos adecuadamente. El bosque juega un importante papel como sumidero de CO2 contrarrestando el efecto invernadero generado por el hombre. Importante es también su función como regulador hídrico, reteniendo el agua de lluvia y regulando los cauces de los ríos. Los bosques juegan así mismo un importante papel como reguladores del clima, como generadores de suelo fértil y barrera frente a la erosión, como soporte para la biodiversidad y corredores biológicos e, incluso, como ancestral fuente de recursos para el ser humano.

El conocimiento y cuidado de nuestros bosques y de la flora de nuestro entorno, constituye la base de esta actividad. Como casi todas las que realizamos en el Aula Apícola, se trata de una actividad dirigida fundamentalmente al público familiar.

Ellatido del bosque

El latido del bosque

«El latido del bosque», actividad que os proponemos para este domingo, está diseñada para disfrutar del campo en familia. Recorreremos con un monitor nuestra senda temática, aprenderéis a reconocer plantas y árboles, y descubriréis el ecosistema del bosque. Tras el paseo, realizaremos un taller de reforestación donde podréis aprender algunas técnicas para recuperar los montes.

Un marco ideal

Y todo ello en una incomparable Reserva Natural, en la que la labor de gestión llevada a cabo por sus propietarios en colaboración con el Aula Apícola ha sido reconocida por medios especializados y considerada ejemplar.

Relatos sobre abejas y polinización (II)

Continuamos con los relatos de José Núñez sobre el tema de las abejas y la polinización. Este, es el segundo.

Abejas y polinización: “El agricultor arrepentido”

Desde que había quemado el enjambre del hueco del viejo cerezo, el agricultor necio veía pasar los años sin que sus árboles compensaran los esfuerzos y los numerosos trabajos que su cuidado le exigía. Lamentaba un día sí y el otro también lo que había hecho quemando el enjambre del tronco del viejo cerezo. Cada primavera, sus árboles se cubrían de flores, pero, llegado el verano, apenas recogía algunas canastas de cerezas.

Cavilaba día y noche de qué manera podría poner remedio a tan gran desastre. Tenía reparos en acudir al sabio colmenero que vivía en la montaña, pues no había olvidado la reprimenda de la que había sido objeto. Pero una mañana, desesperado y venciendo su vergüenza, tomó la decisión de acudir a pedirle consejo. Llegado ante él, le dijo:

– Oh buen hombre, desde el día que quemé las abejas del hueco del viejo cerezo, jamás he obtenido buenas cosechas –exclamó el arrepentido agricultor.

– Naturalmente, sois la víctima de vuestra propia ignorancia y necedad.

– Ahora lo sé, señor, por mi propia experiencia –se lamentó aquél.

– Recuerda que –dijo el sabio-, en aquella ocasión ya te amonesté por tu acción imprudente.

– Bien que lo recuerdo, señor, pero ¿qué me aconsejáis que debo hacer para evitar la esterilidad de mis cerezos? –exclamó impaciente el agricultor.

El anciano sabio de la montaña, tras unos instantes de reflexión, le miró tranquilamente a los ojos y le dijo:

– Escucha: yo podría instalar en tu huerto una de mis colmenas y, de este modo, mis abejas revoloteando sobre las flores de tus árboles, transportarán el polen de unas a otras y las harán fértiles. Es lo que se llama polinización. Seguramente que tus cerezos comenzarán a producir buenas cosechas.

El agricultor quedó mirándolo, pero dudando de tanta generosidad, le preguntó:

– Y ¿tú qué me exigirías a cambio?

– Aunque no lo creas, no serías tú, sino mis abejas las que me pagarán por ti. A partir de entonces, tus cerezos comenzarán a producir magníficas cosechas, tú me entregarás un tercio de las cerezas que recojas cada año y yo hasta podría darte un cuenco de miel de mi propia colmena.

abejas y polinizaciónEl agricultor quedó pensando en lo que acababa de proponerle el anciano sabio y, aunque al principio no lograba entender tanta generosidad, terminó dándose cuenta de que era muy poco lo que a él se le exigía. Así que, sin entrar en regateos, permitió que el anciano colmenero de la montaña instalara la colmena en su huerto.

A partir de la siguiente primavera, se pudieron ver las abejas revoloteando sobre los cerezos del huerto. Y, cuando llegó el mes de junio, se cargaron de cerezas de de tal manera, que las ramas se doblaban hasta el suelo, de manera que hasta le resultaba fácil su recolección. El agricultor, arrepentido de su torpe acción de quemar el enjambre, pagó satisfecho fielmente el tercio de su cosecha y recibió a cambio un delicioso cuenco de miel, que paladeaba gustoso con su familia, sabiendo que procedía del néctar de sus propios cerezos.

Relatos sobre abejas y polinización (I)

Hace ya unos años, le pedimos a Pepe, padre de Clara, a quien ya conocéis por sus relatos «Peripecias de un apicultor novato» y «Crónicas del Huerto Escolar» publicadas en nuestro blog, y autor de los libros «Herederas de la Memoria» y «Cuadernos del tiempo que no cuenta», que nos escribiese algunos relatos breves sobre el tema de las abejas y la polinización. Escribió tres relatos, que son los que en las próximas semanas compartiremos con vosotros.

Este, es el primero de sus relatos.

Abejas y polinización: «El agricultor necio»

abejas y polinizaciónEn una aldea no muy lejana de nuestro pueblo, vivía un agricultor, que tenía un hermoso huerto de cerezos por el que, no sin razón, era motivo de envidia en los alrededores. Su árboles, al llegar la primavera se cubrían totalmente de flores y él los mostraba orgulloso a sus convecinos como si se tratara de un precioso jardín. Y, cuando llegado el verano, veía sus árboles cargados de fruto en tal cantidad que las ramas se doblaban hacia el suelo, incapaces de sostener tan abundante carga. Ignorando el necio agricultor la causa de su buena suerte, la atribuía al favor los hados y a sus buenos augurios.

Sin embargo, un día, allá por mediados del verano, observó contrariado cómo las rojas cerezas habían sido picoteadas por algún insecto maligno, de manera que quedaban inservibles para su venta en el mercado. Vio también cómo las abejas enterraban su lengua para libar el jugo que segregaban las heridas abiertas en el hollejo. Supuso inmediatamente que eran ellas las causantes de sus daños, ignorando que las abejas lo único que hacen es libar en las roturas que producen los pájaros y las avispas.

Llevado de la ira e ignorando que las abejas son incapaces de perforar los hollejos de la fruta, llegó a la conclusión de que se trataba del enjambre que hacía algunos años se había aposentado en el tronco hueco de un viejo cerezo del rincón de su huerto. Ni corto ni perezoso, una noche, cuando se hallaban todas las abejas descansando dentro del agujero, no se le ocurrió otra idea que llenarlo de paja y prenderle fuego.

-Ahora –dijo para sí- ninguna de mis cerezas serán dañadas por esos malditos picafrutas…

Y llegó la primavera siguiente. Como en años anteriores, sus cerezos se cubrieron de flores como si realmente hubiera caído sobre ellos una fantástica nevada. El necio agricultor echó cuentas y dedujo que sus árboles serían tan pródigos en frutas como habían sido en flores. Pero las cosas no sucedieron como él había esperado. Antes bien, la cosecha se presentó tan escasa, que apenas tuvo cerezas para el propio consumo.

Había oído que, en la montaña de La Ladera, tenía su cabaña un anciano sabio, que cuidaba con gran acierto varias colmenas y un hermoso huerto. Se corría la voz de que era muy entendido en todas las ciencias de la agricultura. El necio agricultor, preso de desesperación y desconcierto, decidió acudir a pedir consejo al anciano sabio del que tanto había oído hablar. Cuando éste hubo escuchado sus lamentaciones, le dijo:

-Amigo mío, no otra cosa que tu ignorancia ha sido la causa de tu desgracia. Has quemado las abejas que vivían en el hueco del viejo cerezo y ahí empezó tu ruina. Eran ellas, precisamente, las que, revoloteando de flor en flor, polinizaban tus árboles, haciendo que tus cosechas se multiplicaran por ciento. En tu necedad has encontrado tu castigo.

Compungido abandonó la cabaña del anciano sabio, lamentando en su interior el mal que él mismo había provocado, al quemar las abejas que habitaban desde hacía muchos años la oquedad del viejo cerezo de su huerto.

Gestión forestal y conservación

Poco a poco, cada vez se reconoce más el papel de los propietarios forestales en las gestión de las masas forestales de nuestro país. La conservación de estas masas, pasa por una gestión activa de las mismas; los propietarios forestales necesitan generar rentas de forma ordenada y sostenible de sus bosques para poder costear las labores selvícolas y de limpieza.

En España, la superficie forestal ocupa más de la mitad de todo el territorio nacional, y de ella dos tercios es gestionada por propietarios privados en los cuales se apoya por tanto su conservación.

El pago por servicios ambientales (PSA)

La estrategia más eficiente para lograr mantener la biodiversidad, el capital natural del planeta, debería pasar, por lo tanto, por el cuidado de estos “cuidadores”. Es decir, por que los propietarios sean compensados por conservar y mantener los montes. Ese es el objetivo del proyecto LandsCare iniciado por COSE -Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España- junto con la Universidad Rey Juan Carlos, con el apoyo de la Fundación Biodiversidad, del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.

Esta iniciativa contribuye a la conservación de terrenos forestales a través de un sistema de pago por servicios ambientales (PSA) que captura el valor de los servicios que la naturaleza nos da en forma de micropagos a los propietarios agroforestales que custodian estos valores.

Gestión forestal activa

Encontrar rentabilidad a una masa forestal es, en general, una garantía de conservación; saber aprovechar los recursos del monte sin agotarlos y aplicar los tratamientos adecuados para su mantenimiento disminuye el riesgo de incendios, plagas y enfermedades. En esto consiste gestionar de modo sostenible.

Por ello, para conservar nuestros bosques es necesario gestionarlos, y salvo en casos de uso público con un gasto público a fondo perdido, es imprescindible la obtención de un rendimiento económico, ya sea a través de los productos o de los servicios ambientales.

Escasa valorización de los productos forestales

Pero el problema viene hoy día de que los productos que se obtienen del monte no están lo suficientemente valorizados por los mercados, lo que provoca su abandono, y los pone en peligro allí donde existe cualquier tipo de presión antrópica adicional.

Reconocer los servicios ambientales de los montes es una vía cada vez más necesaria.

Gestión forestal

Pincha para ver vídeo

En este video Patricia Gomez Agrela, gerente de COSE, y Nacho Morando, propietario forestal, explican de un modo claro y brillante cómo es necesario poner en valor los bienes y servicios ambientales, y la importancia de la Gestión Forestal para ello.