FORMACIÓN CONTÍNUA BOSQUESCUELA

Ya os hemos hablado de la metodología Bosquescuela en otras ocasiones (ver «Curso de Formación Bosquescuela«). Durante los últimos meses, se están celebrando en el Aula varias de las jornadas de la segunda edición del curso de formación continua, pensado para aquellos que quieran conocer este modelo educativo, avalado por la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente. Mediante este curso pretenden proporcionar recursos para reforzar y sensibilizar el vínculo de los niños y niñas con la naturaleza, con la esperanza también de contribuir a la reflexión y al desarrollo de un nuevo tipo de educación que apuesta por la iniciativa personal, la empatía y la creatividad. Se trata de un curso eminentemente

XIV Jornadas de la miel de Madrid

Este año, de nuevo, el Aula Apícola Sierra de Hoyo participará en las Jornadas de la Miel de Madrid organizadas por la Asociación de Apicultores de la Comunidad de Madrid (Apiscam). Estas jornadas de la miel de Madrid se celebran anualmente en el municipio de Navacerrada, y en esta decimocuarta edición, colaboraremos como en años anteriores montando una exposición de material apícola antiguo en la que, como ya hicimos en la anterior edición, además de colmenas incluiremos algunas otras herramientas relacionadas con la práctica de la apicultura, además de algunas fotografías. Cita anual con la Miel de Madrid Las Jornadas de la

Peripecias de un apicultor novato. Colmena rascacielos

Episodio undécimo: “Rascacielos con ocupas”. Después de varios años manipulando las abejas, había adquirido relativa experiencia y me consideraba capacitado, eso era lo que yo me creía, para cualquier tipo de apicultura intensiva o novedosa. Al mismo tiempo, contaba ya con un elevado número de colmenas, lo que me permitía arriesgar con nuevas técnicas por más que en el intento tuviera que sacrificar algunas unidades. Cree la gallina que por tener alas ya puede volar. La colmena rascacielos del Padre Dugat. De tiempo atrás, venía recibiendo catálogos de la editorial Gustavo Gili de Barcelona. Hojeando uno de ellos, descubrí el tratado

3ª Jornada de Extracción de Miel.

La miel es uno de los muchos y variados productos que las abejas elaboran, junto a otros como el polen, la jalea real, la cera, los propóleos, el veneno, y por supuesto la polinización. Aunque probablemente, la miel sea el más conocido de estos productos. Fue el principal edulcorante natural consumido por el hombre hasta que comenzase a producirse el tan extendido hoy día azúcar de caña; ha sido utilizado como alimento en todas las épocas y culturas de la humanidad, y desde siempre se han conocido sus cualidades nutritivas y medicinales. Los griegos encontraron en ella propiedades antisépticas, calmantes, tonificantes,

Museo apícola. Colmenar de caseta.

Colmenar de caseta. Este tipo de colmenares, existen en varias zonas de España: Guadalajara, Soria, Aragón, León, Palencia… El que aquí hemos reproducido es un colmenar de caseta como los existentes en algunas zonas de Palencia. A grandes rasgos, son edificios elaborados de diversos materiales según la zona (en este caso adobe), de planta rectangular y cubierta a dos aguas de teja. Las colmenas se ubican tumbadas, en posición horizontal, en la fachada principal del edificio, en disposición apilada o encastradas al muro con el material de construcción (en este caso adobe) y normalmente ocupando todo el espacio del frente,

Museo apícola. Colmenar típico frances.

La Maison de abeilles o casa de abejas, es un tipo de colmenar típico del sureste de Francia, en una parte del territorio comprendida entre entre los departamentos de La Lozêre (donde se denominan Appyès) y los Alpes Marítimos (donde se denominan Maison de abeilles y Naijous). En palabras de Nino Masetti, presidente de honor de Apistoria, en su obra «Colmenas y Colmenares del pasado», «se trata de construcciones macizas de piedra en forma de herradura de caballo, aunque existen de forma rectangular o, mas raramente, de forma cuadrada. Están expuestas a levante o hacia mediodía y se encuentran a media

Balance de la Escuela de Verano

Durante las tres primeras semanas del mes de julio, nos han acompañado en la quinta edición de la Escuela de Verano del Aula Apícola unos veinte niños y niñas. Ha sido para nosotros una enorme satisfacción comprobar cómo han disfrutado, y cómo algunos de ellos, que en principio solo iban a estar una semana, pedían a sus padres «reengancharse», y seguir más tiempo con nosotros, señal inequívoca de que hemos logrado nuestro objetivo principal, que es que disfrutaran de estos días de vacaciones. Durante estos días con nosotros, han realizado multitud de actividades, desde pequeñas excursiones por el entorno hasta

Peripecias de un apicultor novato. Fabricación de colmenas.

Episodio décimo: “La máquina de serrar”. A  medida que iba ampliando el colmenar, veía que las reservas de  material se me iban agotando. Necesitaba reponerlo. Por entonces aún no existían en la comarca tiendas especializadas en material apícola y pedirlo a Madrid, a La Moderna Apicultura, me resultaba excesivamente caro y no me lo podía permitir. Tampoco lograba encontrar por la zona carpinteros que se comprometieran a cortarme las maderas para las colmenas, pues comenzaba el boom de la industria pizarrera y en las carpinterías lo que primaba era la construcción de embalajes para la exportación, que les  proporcionaba grandes

¿Cuánto dura la vida de la abeja?

Esta es una de las preguntas que nuestros visitantes nos suelen hacer con mucha frecuencia durante el recorrido de la Senda Temática del Aula Apícola Sierra de Hoyo. Nos centraremos en el caso de la abeja obrera, que como ya sabéis es la más numerosa de la colonia de abejas. La respuesta es, como diría un gallego, «depende». Depende, de cuándo haya nacido. La vida de la abeja de invierno Si la abeja nació a finales del verano u otoño, su expectativa de vida será de unos tres meses. Eso, si la colonia está adecuadamente preparada para soportar los rigores del

Peripecias de un apicultor novato. Tiempo de enjambre

Ante todo, debo reconocer que yo nunca fui un buen comerciante y, a medida que crecían las cosechas de miel, me agobiaba verla almacenada en los decantadores. Así que, en cuanto efectuaba la extracción, trataba de deshacerme rápidamente de ella, de manera que, sobre todo al principio, siempre venía a caer en manos de compradores aprovechados que me la pagaban a precios irrisorios. No obstante, cuando cogía en mis manos aquellos dineros, me parecían una auténtica fortuna que podía añadir a mi sueldo en la empresa en que trabajaba. Pero,  más que el rendimiento relativamente lucrativo, me satisfacía pensar que