SIERRA DE HOYO DE MANZANARES

La Sierra de Hoyo de Manzanares

El Aula Apícola, se encuentra a tan solo 37 km de Madrid capital, en un enclave privilegiado: la finca «La Ladera y Picazos» (leer más), finca privada de 264 Ha situada en el municipio de Hoyo de Manzanares, declarada Reserva Natural Educativa del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, enclavada en zona LIC (Lugar de Interés Comunitario) y en plena Reserva de la Biosfera, y que alberga, entre otros valores, singulares alcornocales de elevado valor biogeográfico.

Hoyo de Manzanares

Los Picazos y La Tortuga, parajes emblemáticos de la Sierra de Hoyo, y parte de esta finca.

El Aula está situada en la parte más baja de este privilegiado enclave, lindando con el casco urbano de Hoyo de Manzanares.

Sierra de Hoyo de Manzanares

Se trata de una finca privada con una eminente vocación conservacionista, en la que el esfuerzo de la propiedad por garantizar su adecuada conservación se materializa, además de en un Plan de Gestión Forestal, en la colaboración con organizaciones tales cómo la Sociedad Española de Ornitología, con la cual se tiene firmado un convenio dentro de la Red de Custodia del Territorio para la conservación del Águila Imperial Ibérica, ó con GREFA, FIDA, Asociación Forestal de Madrid, Fundación Félix Rodríguez de la Fuente, Plataforma Biodiversidad Virtual… (ver el apartado «Colaboraciones»).

En pocos años, la finca «La Ladera y Picazos» se está convirtiendo en un modelo de gestión, reconocido desde diversos medios de comunicación.

Algunas citas y frases inspiradoras :

«… Somos parte de la tierra y así mismo ella es parte de nosotros …. todos pertenecemos a la misma familia. El hombre …  no sabe distinguir entre un pedazo de tierra y otro, la tierra no es su hermana sino su enemiga, y una vez conquistada sigue su camino … su apetito la devorará dejando atrás sólo un desierto … en sus ciudades no hay sitio donde escuchar cómo se abren las hojas de los árboles en primavera o cómo aletean los insectos … El ruido parece insultar nuestros oídos …

… y si les vendemos nuestras tierras, … yo pondré una condición: … debe tratar a los animales de esta tierra como a sus hermanos. … Deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos … que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos que nosotros hemos enseñado a los nuestros que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra.

… se saturan los rincones secretos de los bosques con el aliento de tantos hombres ….

¿Dónde está la espesura? Destruída. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.»

Noah Sealth,1845.


«Todos debemos ir engrosando ese pequeño ejército, … el ejército de los que un buen día dijeron que había que hacer algo para proteger a una madre que no se queja, que nos ha dado todo lo que tenemos, ¡y a la que estamos matando!»

«Nuestra expansión es tan abrumadora que en pocas décadas invadiremos los pocos espacios libres de que disponen los animales salvajes. Los grandes Parques, respetados y admirados por todos, serán entonces sus últimos reductos. En ellos se conservará como el más precario tesoro de la humanidad.»

Dr. Félix Rodríguez de la Fuente.