Diez años del Aula Apícola: echando la vista atrás

Este año, se han cumplido 10 desde que inauguramos el Aula Apícola Sierra de Hoyo.

A veces, con el trabajo del día al día, con las preocupaciones propias de sacar adelante una iniciativa tan singular y novedosa, con la inquietud por ser mejores cada día y la presión de sentir que para lograrlo no puedes permitirte el lujo de relajarte, se pierde la perspectiva de lo conseguido hasta ahora.

Por eso, de vez en cuando conviene recordarse a uno mismo de dónde se partió, del camino recorrido, y de lo que se ha logrado.

El Aula Apícola surgió a parte de por amor por la naturaleza y por las abejas, por la inquietud por compartirlos y contribuir a divulgar una forma de comportamiento y de disfrute de nuestro entorno diferente a las habituales, y siempre respetuosa y en armonía con él.

Para ello, nos pusimos de acuerdo con los propietarios de la finca «La Ladera y Picazos», donde hoy se ubica el Aula, finca a la que desde entonces aportamos un complemento perfecto. Posibilitamos un cierto uso social y educativo de esta finca privada, al tiempo que contribuimos a su gestión y conservación.

El origen de todo esto fué la ilusión por construir un proyecto de vida alrededor de esas inquietudes, y la decisión de emprenderlo asumiendo todas las consecuencias que ello acarrease. Inicialmente todo era un revoltijo de ideas, dudas, ilusiones, miedos, incertidumbres, aunque sabíamos que contábamos con una base sólida para lo que queríamos; un entorno privilegiado, los restos de una explotación apícola con una tradición de casi cien años, y muchísimas ganas de construir algo bonito.

Poco a poco fuimos organizando aquel revoltijo, y lo materializamos en una propuesta de actividad al Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. Propuesta para la que, a pesar de algunas reticencias iniciales por lo novedoso del tema (y porque en el fondo algunos se sorprendían de que alguien se embarcara en aquella locura y la miraran con recelo), obtuvimos el visto bueno.

Luego vino el propio proyecto del Aula Apícola, y el arranque de casi cinco interminables años de exasperantes tramitaciones, y de a veces inconcebibles trabas y retrasos burocráticos en los sucesivos organismos por los que iba pasando nuestro proyecto, de mesa en mesa y de cajón en cajón. Lo del dinero, negociaciones con los bancos, hipotecas, sacrificios, apreturas y vértigo por el posible batacazo que nos podíamos pegar y las consecuencias que para el futuro familiar pudiera tener, mejor nos lo saltamos…

Pero al final conseguimos arrancar, y entonces comenzó la verdadera aventura. La de saber que ya no había marcha atrás, la de mantener la ilusión contra viento y marea pese a las dificultades, la de estar explorando terrenos desconocidos, la de adaptarnos a las circunstancias vinieran bien o mal dadas, la de ir planificando, organizando, revisando y puliendo constantemente las actividades que ofrecemos y cómo lo hacemos, y un largo etcétera.

Y en ello seguimos diez años después. A base de perseverancia, paciencia, trabajo, sacrificios y, sobre todo, muchísima ilusión. Con el paso del tiempo, los malos ratos, los sacrificios y apreturas iniciales, el mal sabor por los errores cometidos, los temores, van poco a poco diluyéndose y transformándose en una creciente satisfacción.

Y es que aunque las inquietudes, preocupaciones, dudas,… nunca nos abandonen, y sean al mismo tiempo una carga y el motor que nos empuje a mantener la constante inquietud por mejorar, …

viendo de dónde partimos …

Aula Apícola Sierra de Hoyo

y dónde hemos llegado …

creemos que no es para menos.

Comments

  1. Muchas felicidades por esos 10 años y por persistir para hacer realidad vuestro proyecto a pesar de todo.
    Y gracias por todo lo bueno que habéis aportado con él.
    A por los siguientes 10

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